jueves, marzo 09, 2006

crepúsculo de la mañana

...
sonaba diana en el patio de los cuarteles
y el viento de la mañana soplaba en los faroles

era la hora en que el enjambre de maleficos sueños
retuerce en sus almohadas a los adolecentes morenos
cuando, como un ojo sangrante que palpita y se mueve ,
la lampara deja sobre el día una mancha roja;
cuando el alma, bajo el peso del cuerpo áspero y pesado
imita los combates de la lampara y el día
como una cara con llantos que enjuaga la brisa,
el aire está lleno del temblor de cosas perdidas,
el hombre está cansado de escribir y la mujer de amar.

aqui y allá, las casa empiezan a hechar humo
las mujeres del placer, el párpado lívido,
la boca abierta, duermen su sueño estúpido:
las pobres, arrastran sus pechos flacos y fríos,
soplan en sus braseros y se soplan los dedos.
es la hora en que entre el frio y la roña
se agravan los dolores de las mujeres en parto;
como un sollozo cortado por sangre espumosa,
a lo lejos, el canto del gallo desgarra el aire nublado
un mar de niebla baña los edificios,
y los agonizantes en el fondo de los hospitales
dan su ultimo estertor con hipos desiguales
los libertinos regresan, gastados de sus trabajos.

el amanecer, que tirita en ropas verdes y rosadas
avanza lenatmente sobre el Sena desierto,
y el sombrío París, frotándose los ojos,
empuña sus utiles, viejo trabajador.

C. Baudelaire


Waltz#2

1 comentario:

Anónimo dijo...

maldita ebria, te quiero.